(664) 634.03.86 [email protected]

Un viernes de verano a las ocho de la noche, cuando por lo regular el sol se va y la luna llega, me percato que ambas están en la mira. Qué curioso ¿No?

Quizá el sol no quería irse tan rápido, o quizá la luna quería llegar antes, pero creo que por algo existen las dos fuerzas.

El sol que representa vida, luz, sabiduría, crecimiento, realidad, avance, pero sobre todo tiempo, ese tiempo que la mayoría de las veces, simplemente quisiéramos que no se vaya.

La luna que representa plenitud, sueños, ambiciones, crear, meditar, esperar, silencio, viajar, pero sobre todo sanar, lo pienso así,  porque en el sueño, es el único lugar donde nadie puede quitarte nada que tu no quieras; puedes ver lo que no vez, puedes sentir, lo que no sientes, pero sobre todo, puedes sanar, con dolor quizá, pero al final el tiempo de la luna te da eso, la tranquilidad de ser y hacer lo que gustes.

Hace 10 años aproximadamente una persona, en mi cara, me dijo:

“Eres muy fantasioso, sueñas mucho”

10 años después me lo encuentro, y su vida esta llena de amargura y de ganas de escapar de ella, y me pone a pensar:

¿Qué tan lejos es la realidad de un sueño?

En alguna ocasión recuerdo que parte de mi niñez y juventud, tenía dos vidas: una en el sueño y otra en el día.

Y era curioso de cómo ambas personas crecían, en direcciones opuestas. Concluyo que me estaba encontrando, y que trataba de saber quién soy y porqué estoy aquí.

Hoy que mi vida tiene madurez y experiencia, me percato que en algún momento dejé de soñar tan claro, tan ambicioso, dijera la crítica.

¿Por qué será?

¿Por qué permitimos que nuestros sueños simplemente sean ese lado gris, del cual hasta vergüenza nos da comentarlo?

En alguna ocasión un maestro muy culto dijo:

“¡Todo lo que vez, todo lo que ocupas, empezó en un sueño!”

Hoy que mi vida está, y que mañana será, quisiera ser aquel que soñaba, aquel que podía ser todo, y tenia todo, y no hablo de cosas materiales, si no de temple, de plenitud, ¿Qué me detiene?, quizá la soledad que me acompaña podría contestar esa cuestión, pero como bien lo habla el sol cuando no se va, y lo habla la luna cuando llega temprano:

¡El tiempo está a tu disposición, úsalo!